Hasta la fecha, el diseño más redondo de Vital Lacerda. Es cierto que tiene una elevada carga conceptual, pero también es de los juegos que más fácil se asimilan gracias a unas acciones bastante simples y que no se ramifican en mil y una opciones. Temáticamente encaja a la perfección y destaca por su sistema de selección de acciones divididas en dos zonas (con una gestión de los tiempos deliciosa) y una rejugabilidad elevadísima gracias a las enormes posibilidades que abren las acciones asociadas a los edificios y los científicos. Además, el mantenimiento durante la partida es prácticamente inexistente comparados con sus otros diseños, facilitando el ritmo de la partida.