Un diseño solvente que recupera la elegancia característica de Fabio Lopiano mediante un engranaje de matriz personal de acciones con desarrollo exponencial. La optimización constante para graduar la potencia de los turnos, la tensión implícita en la carrera de los caminantes para anticipar qué acciones quedarán bloqueadas y la exigencia de equilibrar dos ritmos de puntuación contrapuestos generan una dinámica táctica muy estimulante, exigiendo una constante proyección del juego rival. Aunque la abstracción del tema, la escasa mordiente de sus minijuegos y la presencia de dinámicas algo desiguales en ciertas acciones impacten negativamente en las sensaciones, su diseño ágil, su estrangulamiento progresivo y la fluidez general de la propuesta lo convierten en un peso medio suficientemente estimulante para amantes de los eurogames de corte clásico.