Una propuesta de construcción de rutas y desarrollo espacial dinámica, articulada sobre un genial mecanismo de solapamiento de cartas que actúa a la vez como motor geográfico y financiero. La constante tensión por equilibrar la obtención de recursos con las concesiones a los oponentes, sumada a la gratificante exigencia de encadenar acciones para exprimir el uso de las botellas, genera turnos de una gran riqueza táctica. Aunque la dependencia del azar en el orden de aparición de las cartas y en la revelación de las destilerías puede causar cierta frustración al encadenar turnos subóptimos, resulta entretenido gracias a su duración ajustada. Le ha penalizado terriblemente un aspecto visual que parece de otra época, cuando este apartado no recibía atención a nivel editorial.