Un diseño despiadado y estimulante que combina con maestría un puzle de visión espacial con un agudo sistema de subastas ciegas. La reserva estratégica de las parcelas, la necesidad de evaluar el valor real de cada puja y el constante peligro de que las losetas de camino arruinen nuestros planes permiten disfrutar de partidas tremendamente tensas y no aptas para cardíacos. Aunque su curva de aprendizaje inicial puede resultar exigente y transmitir un caos aparente debido a las sutilezas de su variante clásica, su absoluta sencillez reglamentaria, su profundidad táctica y la constante carnicería que se genera sobre el tablero lo convierten en un título redondo para los amantes de los eurogames de la vieja escuela.