Una propuesta que se marchita con demasiada rapidez debido a un desarrollo encorsetado que aboca a los jugadores a actuar en piloto automático. Es un diseño que, aunque tiene momentos interesantes en cuanto a gestión de los tiempos, lo cierto es que la toma de decisiones no es especialmente atractiva, dando pie a turnos predecibles mediante un algoritmo de resolución tan evidente que resulta trivial. Lo que prometía ser una dinámica carrera por la floración óptima de nuestras suculentas se transforma, ya desde la primera partida, en una experiencia excesivamente plana que carece de la profundidad necesaria para mantener el interés en el juego. Entiendo que es un título destinado a gente que busca una experiencia relajada y sin pretensiones. Se queda al borde del precipicio, pero no cae porque tampoco es que presente errores de bulto.
Ir a la reseña