Un diseño muy particular en el que cada jugador controla a una nación en base a la interdependencia de los estratos sociales y la evolución política mediante la aplicación de cartas de estado. El delicado equilibrio necesario para satisfacer las demandas de la población, la gestión de recursos fósiles limitados y la vigilancia constante del descontento social permiten disfrutar de una experiencia cargada de decisiones críticas, donde el progreso económico debe ponderarse constantemente frente a la degradación ambiental y la estabilidad global. El motor principal, centrado en una fase política donde las leyes se asimilan como directrices permanentes, ofrece una profundidad táctica muy interesante que permite modelar naciones con identidades únicas, desde estados del bienestar hasta regímenes herméticos que recurren al adoctrinamiento o la represión. Aunque la lógica del mercado común y su sistema de precios pueden resultar algo simplistas al no responder orgánicamente a la oferta y la demanda, su fluidez general y la integración de crisis económicas, militares y climáticas compensan este aspecto. Su peso temático, sumado a una estructura de turnos ágil y una carga conceptual muy bien digerida, lo convierten en una propuesta para quienes buscan simular el destino de una nación, transformando la teoría sociopolítica en una narrativa lúdica coherente y satisfactoria.
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