Una propuesta que rescata el aroma de los eurogames de la vieja escuela para llevarlo con acierto a las aguas de Rokugán, en el universo de La Leyenda de los Cinco Anillos. La inteligente restricción que impone el dado, sumada a una mecánica de navegación que gana inercia a medida que el cauce se puebla de edificios, logra que cada turno se sienta ágil. La interacción brilla especialmente en esa simbiosis entre constructores y navegantes, donde el beneficio propio a menudo alimenta el progreso ajeno, obligando a gestionar adecuadamente los tracks de influencia y el favor divino para mitigar el azar. Aunque su desarrollo no persigue una innovación disruptiva y se apoya en un bucle de acciones muy marcado, su claridad conceptual y la satisfacción de detonar combos mediante los clientes lo convierten en un título bastante recomendable para quienes busquen un juego elegante y efectivo.
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